{"id":177,"date":"2022-04-22T01:41:34","date_gmt":"2022-04-22T01:41:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mayapalace.mx\/blog\/2022\/04\/22\/la-ciudad-es-nuestra-una-miniserie-sobre-la-corrupcion-policial-por-la-dupla-creativa-de-the-wire\/"},"modified":"2022-04-22T01:41:34","modified_gmt":"2022-04-22T01:41:34","slug":"la-ciudad-es-nuestra-una-miniserie-sobre-la-corrupcion-policial-por-la-dupla-creativa-de-the-wire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mayapalace.mx\/blog\/uncategorized\/la-ciudad-es-nuestra-una-miniserie-sobre-la-corrupcion-policial-por-la-dupla-creativa-de-the-wire\/","title":{"rendered":"&#8220;La ciudad es nuestra&#8221;, una miniserie sobre la corrupci\u00f3n policial por la dupla creativa de &#8220;The Wire&#8221;"},"content":{"rendered":"<div>\n<div>\n<h4>El regreso de David Simon y George Pelecanos<\/h4>\n<h3>Basada en una investigaci&oacute;n period&iacute;stica acerca de la corrupci&oacute;n de la polic&iacute;a de Baltimore en a&ntilde;os recientes, La ciudad es nuestra es una miniserie de ficci&oacute;n de seis episodios que debutar&aacute; el domingo 25 de abril, una de las grandes apuestas de HBO. Como no pod&iacute;a ser de otra manera trat&aacute;ndose de Baltimore y tramas oscuras entre fuerzas policiales y pol&iacute;tica, el desaf&iacute;o recay&oacute; en David Simon y George Pelecanos, la dupla creativa de The Wire.&nbsp;&nbsp;<\/h3>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<p><span><time datetime=\"2022-04-10T00:51:41-03:00\">10 de abril de 2022 &#8211; 00:51<\/time><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<figure>\n<figure><img alt=\"\" src=\"https:\/\/images.pagina12.com.ar\/styles\/focal_3_2_960x640\/public\/2022-04\/451982-la-ciudad-es-nuestra-hbo.jpg?itok=52gPxLUG\" title=\"\"><\/figure>\n<\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<p>Todo comenz&oacute;, como suele ocurrir en estos casos, con una confesi&oacute;n en primera persona. Una garganta profunda dispuesta a abrir la boca. Aunque, en este caso, la boca estaba abierta desde mucho tiempo antes, vociferando al punto de tensionar las cuerdas vocales y quedar af&oacute;nica ante una imperiosa necesidad personal. Pero nadie parec&iacute;a querer escucharla. <b>Seg&uacute;n relata Justin Fenton, periodista especializado en noticias policiales y judiciales del diario <i>Baltimore Sun<\/i>, en el primer cap&iacute;tulo de su libro de investigaci&oacute;n <i>We Own This City: Una historia real de crimen, polic&iacute;as y corrupci&oacute;n<\/i>, &ldquo;la carta lleg&oacute; a los despachos de un juzgado federal de Baltimore durante el verano de 2017. La misiva hab&iacute;a sido enviada desde el Instituto Correccional Federal McDowell<\/b>, que estaba enclavado en el medio de la nada, en West Virginia, a m&aacute;s de seis horas de Baltimore. En el frente del sobre el prisionero hab&iacute;a escrito las palabras &lsquo;Correo Especial&rsquo;. Umar Burley escribi&oacute; esa carta en hojas de cuaderno rayado, en letra prolija y vivaz, usando virgulillas encima de las tes. Burley, el prisionero n&uacute;mero 43787-037, intentaba comunicarse por segunda vez con un juez, rogando por un abogado de oficio. Su propio abogado se hab&iacute;a retirado y los intentos por obtener otro no hab&iacute;an tenido respuesta. <b>&lsquo;&iquest;Puede imaginarse lo duro que es estar preso por un crimen que no comet&iacute;, luchando para encontrar claridad y justicia por mis propios medios?&rsquo;<\/b>, escribi&oacute; Burley&rdquo;. En los p&aacute;rrafos seminales del libro de Fenton, que <b>acaba de ser transformado en una miniserie de ficci&oacute;n de seis episodios que debutar&aacute; el domingo 25 de abril en la pantalla de HBO<\/b>, el autor describe como Umar Burley, conocido por sus amigos como Peque&ntilde;o Baltimore, ten&iacute;a &ldquo;una historia para contar&rdquo;, la punta de un ovillo de tama&ntilde;o inconmensurable y alcances inimaginables. Un esquema criminal enquistado en las tripas del departamento de polic&iacute;a de Baltimore. Un sistema de ilegalidades tan grande, tan amplio y ubicuo que pondr&iacute;a colorado al mismismo Frank Serpico. <b>El desaf&iacute;o de convertir la alambicada narraci&oacute;n del texto original en una historia audiovisual tersa y llena de suspenso fue aceptado por los guionistas David Simon y George Pelecanos, la misma dupla creativa de la legendaria serie <i>The Wire<\/i>, que acaba de cumplir veinte a&ntilde;os<\/b>, la subvalorada <i>Treme<\/i> y <i>The Deuce<\/i>, acompa&ntilde;ados en el rol del director por Reinaldo Marcus Green, el realizador de <i>Monsters and Men<\/i> y la reciente <i>Rey Richard: Una familia ganadora<\/i>. <i>La ciudad es nuestra<\/i> es una de las apuestas de HBO m&aacute;s fuertes de esta temporada, un relato crudo y violento sobre uno de los casos de corrupci&oacute;n m&aacute;s escandalosos en toda la historia de la instituci&oacute;n policial de los Estados Unidos. Una sociedad dedicada al crimen organizado, con paradas en la extorsi&oacute;n, el fraude y el robo liso y llano, disfrazada bajo el color azul de los uniformes y las placas oficiales de un cuerpo de elite.<\/p>\n<p>&ldquo;Le presento una situaci&oacute;n hipot&eacute;tica. Digamos que estamos investigando un caso, siguiendo a un narco importante. Nos llega la pista de d&oacute;nde esconde el dinero. Y nos topamos con ese dinero. Est&aacute; all&iacute;, delante de nosotros. Y lo tomamos. &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;a de eso?&rdquo; Quien habla es el sargento Wayne Jenkins, jefe de la Gun Trace Task Force (GTTF) de la Polic&iacute;a de Baltimore, interpretado en la serie por Jon Bernthal (<i>The Walking Dead<\/i>, <i>The Punisher<\/i>). La &ldquo;situaci&oacute;n hipot&eacute;tica&rdquo; es, desde luego, un ejemplo puntual de las diversas actividades delictivas del grupo especial bajo su mando. Una confesi&oacute;n velada bajo la forma de la iron&iacute;a. Quien escucha es Nicole Steele (la actriz de origen nigeriano Wunmi Mosaku), una abogada destinada al caso por el Departamento de Derechos Humanos del Departamento de Justicia. Entrevistado recientemente por la revista <i>Variety<\/i>, Jamie Hector, encargado de darle vida en la pantalla al detective de homicidios Sean M. Suiter y un veterano en los proyectos de Simon y Pelecanos &ndash;su papel del capo narco Marlo Stanfield es uno de los m&aacute;s recordados de <i>The Wire<\/i>&ndash; anticip&oacute; que en este caso no habr&aacute; varias temporadas ni nada por el estilo. <b>&ldquo;Esto es una serie limitada, preciosa en su formato. No hay punto de comparaci&oacute;n con <i>The Wire<\/i>, eso ser&iacute;a sumarle demasiada presi&oacute;n<\/b>. Pero siempre quise volver a trabajar con David y George, porque uno sabe de antemano que las cosas van a estar bien. Volver a Baltimore y reencontrarme con tanta gente delante y detr&aacute;s de c&aacute;maras despu&eacute;s de quince a&ntilde;os, volver a trabajar con ellos, fue un verdadero placer&rdquo;. Respecto del hecho de estar basada en hechos reales y recientes el actor admite que era evidente que el rodaje &ldquo;iba a afectar de alguna manera a la comunidad de Baltimore. Fuimos a varias escuelas y centros comunitarios para conversar acerca de lo que hab&iacute;a pasado y lo que estaban a punto de ver. Fueron muchas las vidas marcadas negativamente durante un per&iacute;odo de diez a&ntilde;os&rdquo;. En esa misma nota period&iacute;stica, el autor del libro, a&uacute;n in&eacute;dito en espa&ntilde;ol, se refiri&oacute; al caso de Freddie Gray, el joven negro arrestado por la polic&iacute;a de Baltimore en 2015 por presunta posesi&oacute;n de un cuchillo y cuya muerte fue consecuencia de una lesi&oacute;n grave en la espina dorsal mientras se encontraba en custodia policial. &ldquo;Todo eso hace que la historia de la GTTF sea a&uacute;n m&aacute;s chocante. Ha habido tanta atenci&oacute;n sobre estos temas, tantas protestas y pedidos de cambio, y estos oficiales hac&iacute;an sus chanchullos justo debajo de las narices del gobierno federal&rdquo;, afirm&oacute; Fenton. &ldquo;Es un llamado de atenci&oacute;n sobre los problemas serios &ndash;y las soluciones serias&ndash; que se necesitan. No es una historia de hace treinta a&ntilde;os. Est&aacute; ocurriendo ahora. Baltimore sigue lidiando con lo que se desea y se necesita de la polic&iacute;a, qu&eacute; rol se quiere que cumplan y cu&aacute;n activa deber&iacute;a ser a la hora de detener el crimen&rdquo;.<\/p>\n<div>\n<figure role=\"group\">\n<p><img height=\"644\" src=\"https:\/\/images.pagina12.com.ar\/styles\/width960\/public\/2022-04\/451982-radar2_0.jpg?itok=IVgWCYNJ\" typeof=\"foaf:Image\" width=\"960\" alt=\"\" title=\"\"><\/p><figcaption>DAVID SIMON Y GEORGE PELECANOS<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p><b>HISTORIA DEL CRIMEN<\/b><\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Alguien nos escuch&oacute; rezar? \/ por Michael Brown o Freddie Gray \/ La paz es algo m&aacute;s que la ausencia de guerra \/ &iquest;Vamos a ver otro d&iacute;a de sangre? \/ Estamos cansados de llorar, de ver gente morir \/ Dejemos todos las armas de lado&rdquo;. La letra de la canci&oacute;n &ldquo;Baltimore&rdquo;, incluida en <i>HITnRUN Phase Two<\/i>, el &uacute;ltimo &aacute;lbum de Prince lanzado en 2016, un a&ntilde;o antes de su muerte, describe en forma po&eacute;tica el estado de las cosas en la ciudad m&aacute;s poblada del estado de Maryland. Unas calles, edificios e instituciones que el guionista, periodista y escritor David Simon conoce a la perfecci&oacute;n. Tanto los libros <i>Homicide: A Year on the Killing Streets<\/i> y <i>The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood<\/i>, este &uacute;ltimo coescrito junto a Edward Burns, como la serie <i>The Wire<\/i>, inspirada libremente en ambos vol&uacute;menes, tienen como trasfondo la ciudad portuaria fundada en 1729 que, desde hace d&eacute;cadas, es una de las m&aacute;s golpeadas por el crimen y el abuso de drogas en todo el territorio estadounidense. Respecto de las actividades policiales non sanctas, Fenton escribe que &ldquo;por a&ntilde;os, las acusaciones de mala conducta &ndash;desde cacheos ilegales a huesos partidos&ndash; fueron esgrimidas contra la polic&iacute;a de la ciudad. Pero muchas demandas carec&iacute;an de pruebas y surg&iacute;an de personas con antecedentes penales, incentivadas por obvias razones a promover denuncias falsas. Muchas de las v&iacute;ctimas ni siquiera se molestaban en hablar. Muchas veces, esas personas eran detenidas por portaci&oacute;n de drogas o armas, y el hecho de que los polic&iacute;as mintieran sobre los detalles del encuentro o se quedaran con algo del dinero incautado&hellip; bueno, en Baltimore ese era un juego sucio en el cual el fin justificaba los medios&rdquo;. La ligaz&oacute;n entre David Simon y Justin Fenton salta a la vista de inmediato: con varias d&eacute;cadas de diferencia, el ahora exitoso guionista recorri&oacute; la misma redacci&oacute;n, los mismos despachos judiciales y las mismas zonas peligrosas de Baltimore que el escritor novel, por lo que el inter&eacute;s del creador de <i>The Wire<\/i> por el libro centrado en los delitos recientes de la polic&iacute;a baltimoriana no es m&aacute;s que una continuaci&oacute;n l&oacute;gica, casi inevitable. En cuanto al crimen en la ciudad, yerba mala nunca muere. O, al menos, cuesta mucho arrancarla desde la ra&iacute;z.<\/p>\n<p>Con el libro reci&eacute;n publicado, en febrero del a&ntilde;o pasado, y la posibilidad de una adaptaci&oacute;n para la televisi&oacute;n dentro del universo de las fantas&iacute;as m&aacute;s salvajes, Fenton reflexion&oacute; en una entrevista con el podcast &ldquo;Crime Story&rdquo; &ndash;uno de los tantos espacios dedicados al creciente universo de los <i>true crimes<\/i>&ndash; sobre el impacto de <i>The Wire<\/i> en la manera en la cual el p&uacute;blico ve&iacute;a a las fuerzas policiales de Baltimore, tanto en relaci&oacute;n con el crimen como con las fuerzas pol&iacute;ticas de la ciudad. &ldquo;Creo que Baltimore tiene una relaci&oacute;n de amor-odio con la serie. Durante mucho tiempo hemos escuchado a los pol&iacute;ticos y otros l&iacute;deres decir &lsquo;Bueno, eso no es tan as&iacute;, no es algo que nos defina. <i>The Wire<\/i> fue simplemente un fragmento de esta gran ciudad y nos represent&oacute; de cierta manera&rsquo;. Yo suelo decirle a la gente que es as&iacute;, que nos represent&oacute; de una manera particular: una parte de la ciudad de la cual la gente no quiere hablar o enfocarse en ella. Creo que la serie intent&oacute; poner de relieve la complejidad de los temas, la forma en la cual est&aacute;n interconectados, y es cierto que mostr&oacute; zonas de la ciudad en donde, luego de todos estos a&ntilde;os e incluso d&eacute;cadas, todav&iacute;a hay gente intentando ayudar y solucionar los problemas de los barrios. En muchos sentidos, Baltimore cambi&oacute; mucho desde que la serie fue emitida por primera vez. Al mismo tiempo, seguimos teniendo los mismos problemas. Tambi&eacute;n est&aacute; el hecho de que el show logr&oacute; obtener una atenci&oacute;n internacional impensada. Es la serie favorita de Obama y todo eso pero, al mismo tiempo, los problemas siguen estando profundamente instalados. Es realmente un asunto fascinante&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo ver&aacute;n los ciudadanos de Baltimore <i>La ciudad es nuestra<\/i> en comparaci&oacute;n con lo que hab&iacute;a ocurrido con <i>The Wire<\/i>? Y, m&aacute;s importante a&uacute;n, &iquest;c&oacute;mo ser&aacute; recibida en relaci&oacute;n con los hechos reales, y tan cercanos en el tiempo, que la estructura narrativa ilumina desde la ficci&oacute;n? En la pantalla, el personaje encarnado por otro veterano de <i>The Wire<\/i>, Darrell Britt-Gibson, uno de los polic&iacute;as investigados por los hechos delictivos, declara durante un interrogatorio que fue destinado a una unidad conformada por los mayores ladrones de todo el departamento. &ldquo;Est&aacute; todo ese dinero disponible. &iquest;Se supone que debo seguir las reglas de esos malditos?&rdquo;<\/p>\n<div>\n<p><img height=\"1280\" src=\"https:\/\/images.pagina12.com.ar\/styles\/width960\/public\/2022-04\/451982-radar1_0.jpg?itok=Ipz7Si49\" typeof=\"foaf:Image\" width=\"848\" alt=\"\" title=\"\"><\/p>\n<\/div>\n<p><b>AZUL CASI TRANSPARENTE<\/b><\/p>\n<p>En el tercer cap&iacute;tulo de <i>We Own This City<\/i>, Justin Fenton describe el origen bienintencionado de la estructura corrupta que tomar&iacute;a el poder de la elite policial de Baltimore, fech&aacute;ndolo con precisi&oacute;n: 2007. En ese a&ntilde;o, describe, se cre&oacute; la Gun Trace Task Force, dise&ntilde;ada para detener la proliferaci&oacute;n de armas de fuego ilegales y detener a sus portadores. &ldquo;La violencia ligada al uso de armas crec&iacute;a a niveles nunca vistos desde los a&ntilde;os 90 y la ciudad contabilizaba nuevamente 300 homicidios por a&ntilde;o. El peri&oacute;dico <i>Baltimore Sun<\/i> ofrec&iacute;a una tabla diaria en la portada donde aparec&iacute;an los asesinatos del d&iacute;a anterior. El nuevo comisionado de la polic&iacute;a, Frederick H. Bealefeld III, afirm&oacute; en una conferencia de prensa que la ciudad volver&iacute;a a ser segura&rdquo;. Para ello, contin&uacute;a el texto, se puso el &eacute;nfasis en la detenci&oacute;n de portadores de armas y traficantes de peque&ntilde;a y mediana escala, adem&aacute;s de ofrecer entrenamientos especiales para la fuerza. Fenton escribe que, en los meses siguientes, algunas categor&iacute;as de cr&iacute;menes comunes comenzaron a declinar, &ldquo;pero apareci&oacute; una tendencia preocupante: los disparos y tiroteos de la polic&iacute;a tocaron un pico, de quince en 2006 a treinta y tres en 2007, mucho m&aacute;s que en otras ciudades importantes como Filadelfia o Washington, y apenas un poco menos que Los &Aacute;ngeles, una ciudad de 3.8 millones de habitantes. Y a pesar de que cada tiroteo fue investigado para determinar si hab&iacute;a existido un uso legalmente justificado de la fuerza, nunca derivaban en un informe que afirmara que los oficiales hab&iacute;an cumplido con las reglas del departamento o si los disparos hab&iacute;an sido absolutamente necesarios&rdquo;. En otras palabras, el comienzo de una ciudad liberada en la cual la posibilidad de extorsionar a criminales y ciudadanos comunes, robar las drogas que deber&iacute;an haber sido incautadas para su reventa, hacerse del dinero de los negocios ilegales y ocultar toda clase de &ldquo;complicaciones&rdquo; en el terreno &ndash;accidentes automovil&iacute;sticos provocados por persecuciones innecesarias, transe&uacute;ntes heridos por estar en el lugar justo en el momento equivocado, huesos rotos por &ldquo;excesos&rdquo; policiales&ndash; eran moneda corriente. Una nueva e implacable ley ejecutada por aquellos que deb&iacute;an velar por la seguridad de la ciudadan&iacute;a. Y luego, claro, las revueltas por el asesinato de Freddie Gray, otro ca&iacute;do en el campo de batalla de la guerra contra las drogas y las armas.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, de vuelta a Umar Burley, quien una noche de abril de 2010 manejaba su autom&oacute;vil junto a un amigo, Brent Matthews. Vestido de civil, el sargento Wayne Jenkins y un par de colegas advirtieron la presencia del veh&iacute;culo y se abalanzaron sobre &eacute;l empu&ntilde;ando las armas. Asustado, Burley apret&oacute; el acelerador y los polic&iacute;as salieron en su persecuci&oacute;n. Todo termin&oacute; en un choque con otro autom&oacute;vil y la muerte de un hombre mayor &ndash;ir&oacute;nicamente, padre de un polic&iacute;a&ndash; y Burley y Matthews detenidos y acusados de homicidio. El detalle: Jenkins y compa&ntilde;&iacute;a &ldquo;plantaron&rdquo; hero&iacute;na en el veh&iacute;culo para justificar la persecuci&oacute;n a toda velocidad. Un caso m&aacute;s entre otros, que comenzar&iacute;an a salir a la luz luego de la carta del prisionero injustamente condenado. Afortunadamente, Burley y Matthews fueron finalmente exonerados y liberados. Esa peque&ntilde;a pero terrible historia forma parte del guion de <i>La ciudad es nuestra<\/i>, que adem&aacute;s de describir las actividades ileg&iacute;timas del cuerpo policial dedica una buena parte de los seis episodios a la investigaci&oacute;n posterior, a las conversaciones entre abogados, jueces y acusados. Para Fenton, &ldquo;lo que ocurre en los tribunales es incre&iacute;blemente importante para entender qu&eacute; est&aacute;s cubriendo como periodista policial. Y viceversa. Suena a lugar com&uacute;n, pero siempre quise ser un reportero de casos policiales. En mis primeros tiempos en el Baltimore Sun sol&iacute;a ir a los archivos y leer las viejas historias de David Simon, y sentirme realmente cautivado por el poder de su narraci&oacute;n, lo profundo de esas investigaciones. Mi deseo era continuar ese legado. S&eacute; que suena cursi, pero es as&iacute;. Creo que cubrir el crimen en las ciudades es importante. No se trata de algo sensacionalista, aunque a veces termine siendo as&iacute;. Pero esas historias existen y necesitan ser contadas&rdquo;.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/413640-la-ciudad-es-nuestra-una-miniserie-sobre-la-corrupcion-polic\" class=\"button purchase\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El regreso de David Simon y George PelecanosBasada en una investigaci\u00f3n period\u00edstica acerca de la corrupci\u00f3n de la polic\u00eda de Baltimore en a\u00f1os recientes, La ciudad es nuestra es una miniserie de ficci\u00f3n de seis episodios que debutar\u00e1 el domingo 25 de abril, una de las grandes apuestas de HBO. 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